Después de una temporada centrado en los circuitos y la Copa Racer, tocaba volver a casa. Volver a los rallys de tierra. Pero antes de poder tomar la salida en la primera prueba del Campeonato de Cataluña de Rallys de Tierra, había un pequeño problema: el Subaru Impreza WRX STI seguía configurado para asfalto y quedaban apenas dos días para dejarlo listo.
Porque muchas veces la gente ve la carrera, los saltos, las derrapadas y la lucha contra el crono. Pero la realidad es que el rally empieza mucho antes. Empieza en el taller.
Del asfalto a la tierra en tiempo récord
La transformación del Subaru era importante. No se trataba simplemente de cambiar ruedas. Había que sustituir prácticamente todo el conjunto delantero: suspensiones, manguetas, discos y frenos específicos para tierra, además de adaptar diferentes reglajes para volver a las superficies deslizantes.

Para afrontar el trabajo conté con la ayuda de los chicos de Factor Lambda y dos estudiantes en prácticas, David y Marc, que se sumaron a la aventura con muchas ganas de aprender.
El objetivo era claro: dejar el coche listo antes de las verificaciones técnicas del viernes.
Volver a ser piloto, mecánico y jefe de equipo
Después de pasar todo un año centrado en los circuitos, tocaba recuperar una faceta que siempre forma parte de los rallys privados: hacer de todo.
Piloto, mecánico, jefe de equipo y organizador al mismo tiempo.

Con una guía creada a partir de mis propias experiencias anteriores, comenzamos a desmontar el kit de asfalto para instalar la configuración de tierra.
Mientras desmontábamos suspensiones, cambiábamos frenos y revisábamos componentes, también aprovechamos para solucionar pequeños detalles, como proteger cableado, revisar sensores y asegurarnos de que todo estuviera en perfecto estado para afrontar una temporada completa de rallys.

Los problemas de última hora
Como suele ocurrir en cualquier proyecto de competición, no todo salió según lo previsto.
Durante semanas habíamos estado trabajando en unas nuevas piezas de ajuste para las caídas de suspensión, fabricadas específicamente para mejorar el reglaje del coche. Las piezas llegaron prácticamente a última hora y sobre el papel tenían muy buena pinta.
Sin embargo, al intentar montarlas aparecieron los problemas.
Los tornillos eran ligeramente más largos de lo necesario y la instalación no funcionaba como habíamos previsto. Tras varias pruebas y viendo que el tiempo se agotaba, hubo que tomar una decisión difícil: dejar el sistema nuevo para más adelante y volver a la configuración anterior.

A veces la ingeniería funciona así. Diseñas algo, lo pruebas, falla y toca volver a empezar. Y cuando faltan menos de 24 horas para las verificaciones no hay margen para reinventar nada.

El verdadero desafío de correr rallys
Con el coche prácticamente terminado, todavía quedaban detalles por resolver: purgar frenos, revisar líquidos, preparar las ruedas, cargar herramientas y organizar todo el material necesario para la prueba.

En ese momento llegó la sensación que cualquier piloto privado conoce perfectamente: El cansancio.
Después de dormir poco, pasar jornadas enteras en el taller y trabajar contra reloj, uno se da cuenta de algo que mucha gente no ve desde fuera: llegar a la salida ya es una victoria.
Primera prueba superada
Antes de cargar el coche en el remolque quedaba el momento de la verdad: arrancar el Subaru y comprobar que todo funcionaba correctamente.
Tras revisar niveles, asegurar la instalación de la cámara de telemetría y realizar una pequeña prueba dinámica, llegó el alivio. El coche iba recto, frenaba correctamente y todo parecía funcionar como debía.

Por una vez, terminamos el coche a tiempo.
Sin averías inesperadas, sin grandes percances y con el Subaru listo para volver a la tierra.
Ahora sí. La temporada de rallys podía comenzar. Y después de tantos meses centrado en los circuitos, volver a escuchar las piedras golpeando los bajos del Subaru era exactamente lo que necesitaba. 🚗💨🏁