del Subaru WRX STI REAL al RADIOCONTROL: compito en un rally RC del Campeonato Regional

¿Cómo se siente un piloto de rally al cambiar un Subaru Impreza WRX STI Grupo A de más de 300 CV por un coche de radiocontrol? Aunque parezca un salto enorme, la esencia sigue siendo exactamente la misma: reconocer el terreno, buscar el límite, gestionar los errores y luchar contra el cronómetro.

Hace tiempo que quería probar un rally de radiocontrol (RC) y, por fin, surgió la oportunidad perfecta. Un amigo me dejó su coche y, además, preparó una réplica de mi Subaru Impreza WRX STI con el mismo diseño azul y rosa que utilizo en el Campeonato de Cataluña de Rallyes. Un detalle que hizo que la experiencia fuera todavía más especial.

Un rally RC mucho más serio de lo que parece

Muchos piensan que los coches de radiocontrol son un simple hobby, pero la realidad es muy distinta. La prueba en la que participé era puntuable para el Campeonato Regional de Rally RC, con pilotos muy experimentados y un nivel realmente alto.

El formato es prácticamente idéntico al de un rally real:

  • Tramos cronometrados.
  • Parque cerrado.
  • Asistencias entre bucles.
  • Salida protocolaria.
  • Penalizaciones por tocar obstáculos o recortar.
  • Clasificación por suma de tiempos.

En total disputamos 12 tramos, divididos en cuatro bucles de tres especiales, exactamente igual que en muchas pruebas del Campeonato de Cataluña.

Mi Subaru… en versión radiocontrol

Nada más llegar me esperaba una sorpresa increíble.

Mi amigo había vinilado el coche para que fuera prácticamente idéntico a mi Subaru de competición. Ver mi decoración reproducida a escala fue uno de esos momentos que hacen ilusión a cualquier aficionado al motor.

Antes de empezar tocó colocar dorsales, realizar el shakedown y familiarizarme con el coche.

Y ahí llegó la primera sorpresa.

Mucho más difícil de lo que esperaba

Aunque el coche llevaba una preparación relativamente sencilla, corría muchísimo.

Los tramos eran muy estrechos, con saltos, cambios de apoyo y zonas técnicas donde cualquier pequeño error suponía perder varios segundos.

Durante las primeras vueltas costó muchísimo acostumbrarse a los mandos.

Controlar gas, freno y dirección mientras el coche desaparecía entre curvas obligaba a moverse constantemente siguiendo el recorrido para no perder la referencia visual.

Es una sensación muy diferente a conducir un coche real, pero sorprendentemente exigente.

Un ambiente de rally… a escala

Una de las cosas que más me sorprendió fue el ambiente del paddock.

Los pilotos llegaban perfectamente organizados con:

  • Mesas de trabajo.
  • Herramientas.
  • Diferentes juegos de neumáticos.
  • Repuestos.
  • Reglajes de suspensión.
  • Electrónica de competición.

Parecía una asistencia de un rally nacional.

Entre bucles todos aprovechaban para limpiar el coche, revisar reglajes o cambiar neumáticos según evolucionaba el terreno.

Aprendiendo tramo a tramo

Durante el primer bucle cometí bastantes errores.

Era completamente normal.

Nunca había competido en un rally RC y el ritmo del campeonato era realmente alto.

Pero poco a poco empecé a entender cómo reaccionaba el Subaru.

Cada pasada me permitía frenar mejor, colocar el coche antes de las curvas y atacar un poco más en las zonas rápidas.

Además, la pista fue cambiando mucho durante toda la jornada.

A primera hora había bastante humedad y barro, mientras que conforme avanzaba el día el terreno fue secándose, obligando incluso a muchos pilotos a cambiar neumáticos para adaptarse a las nuevas condiciones.

También hice de comisario

Una curiosidad de este campeonato es que cada piloto tiene asignada una pareja.

Mientras uno compite, el otro actúa como comisario, controlando penalizaciones, tiempos y posibles incidencias.

Gracias a ello pude aprender muchísimo observando desde fuera cómo pilotaban los pilotos más rápidos y entendiendo pequeños detalles técnicos que marcan diferencias en cada tramo.

Cada segundo cuenta

Con el paso de los bucles los tiempos fueron mejorando considerablemente.

La confianza aumentaba y cada vez podía atacar más las curvas, aunque también aparecieron nuevos errores por intentar ir demasiado rápido.

Como en cualquier rally, encontrar el equilibrio entre velocidad y precisión resulta fundamental.

Y precisamente eso es lo que hace tan divertida esta disciplina.

Una experiencia que repetiría sin dudar

Finalmente conseguí completar prácticamente toda la prueba, mejorando mis registros en muchos tramos y, para mi sorpresa, sin terminar en la última posición pese a ser mi primera participación frente a pilotos con muchísima experiencia.

Después incluso participé en una segunda carrera con un coche de tracción delantera, una categoría todavía más complicada para un debutante.

No hubo trofeo, pero sí una enorme sonrisa.

El rally RC comparte mucho más con el rally real de lo que imaginaba

Esta experiencia me permitió descubrir una disciplina tremendamente técnica y competitiva.

Los reglajes, la estrategia, el mantenimiento, la gestión del terreno y la presión del cronómetro hacen que un rally RC conserve gran parte de la esencia del automovilismo a tamaño real.

Quiero agradecer especialmente a Dani, por dejarme su Subaru y prepararlo con mi decoración, y a Pep, que fue mi compañero durante toda la prueba y me ayudó a entender cómo funciona esta competición.

Ha sido una experiencia espectacular… y estoy convencido de que no será la última vez que vea un Subaru azul y rosa compitiendo a escala.

FR WORKS