Guillem Serna logra un sufrido podio en Jerez tras defenderse de los ataques de Luis Maurice – UN PASO MÁS de la LUCHA por el CAMPEONATO COPA RACER

El piloto de Speedy Motorsport terminó tercero en la primera carrera de la Copa Racer CONFORTAUTO en Jerez después de una intensa batalla con Luis Maurice, en una prueba marcada por los problemas de velocidad punta del MINI Cooper Racer.

Guillem Serna consiguió un trabajado tercer puesto en la primera carrera de la Copa Racer CONFORTAUTO disputada en el Circuito de Jerez-Ángel Nieto. Al volante del MINI Cooper Racer de Speedy Motorsport, Guillem Serna tuvo que defender su posición durante buena parte de los 20 minutos de carrera frente a Luis Maurice, de Garaje 34, en una batalla que puso a prueba tanto su capacidad de conducción como su resistencia bajo presión.

El resultado tuvo un mérito especial por las dificultades que arrastraba el coche durante todo el fin de semana. La falta de velocidad punta impedía a Serna competir en igualdad de condiciones en las rectas, por lo que el equipo decidió apostar por una puesta a punto muy agresiva para intentar recuperar terreno en las curvas.

Una clasificación complicada por la falta de confianza en el coche

La jornada comenzó con la sesión de clasificación, en la que Guillem Serna consiguió situarse en cuarta posición para la primera carrera. Sin embargo, el resultado pudo haber sido mejor.

Durante los entrenamientos libres, el equipo había trabajado para conseguir que el MINI Cooper Racer girase con mayor facilidad. Para ello, fueron soltando progresivamente la parte trasera del coche, buscando que pivotase mejor en las curvas lentas y pudiese rotar con más facilidad en las zonas técnicas del circuito.

La decisión tenía una razón clara: el MINI perdía velocidad punta respecto a sus rivales, con una diferencia que en algunos momentos rondaba los cinco kilómetros por hora. Ante la imposibilidad de recuperar esa velocidad en las rectas, la alternativa era intentar ganar tiempo en las curvas.

El problema llegó al llevar esa configuración al extremo. Con una parte trasera mucho más suelta, el coche se volvió más difícil de controlar y exigía una mayor confianza por parte del piloto. Serna reconoció que todavía no se sentía completamente cómodo con el comportamiento del MINI durante la clasificación y que, en algunas curvas que normalmente podía afrontar a fondo, tuvo que levantar por la sensación de que la parte trasera podía descolocarse.

Pese a ello, la cuarta posición le dejaba en una situación favorable para intentar luchar con los pilotos de cabeza. El equipo decidió mantener esa filosofía de puesta a punto para la carrera, confiando en que la mayor capacidad de giro del coche compensase, al menos parcialmente, su desventaja en las rectas.

Un adelantamiento clave para entrar en el podio

La salida de la carrera estuvo precedida por un incidente en el procedimiento de los semáforos, que obligó a detener el inicio y repetir la formación de la parrilla. En el segundo intento, la salida se desarrolló sin incidentes y Serna mantuvo su posición durante los primeros compases.

Desde el principio quedó claro que el MINI tenía dos comportamientos muy distintos: en las curvas, Guillem conseguía acercarse a sus rivales y preparar sus ataques; en las rectas, en cambio, volvía a perder terreno por la falta de velocidad punta.

La oportunidad llegó cuando Luis Maurice, piloto de Garaje 34 y uno de los rivales más rápidos de la categoría, cometió un pequeño error que le hizo perder terreno. Serna aprovechó el momento para preparar la maniobra y consiguió adelantarle en la curva anterior a la recta de meta.

El adelantamiento le permitió colocarse en posiciones de podio, pero también le dejó ante un reto mayúsculo: defenderse de un piloto que contaba con un ritmo muy competitivo y que, además, podía aprovechar la superior velocidad en recta para volver a atacar.

Veinte minutos defendiendo la tercera posición

A partir de ese momento, la carrera se convirtió en una batalla constante. Luis Maurice no dejó de presionar y buscó oportunidades para recuperar la posición, especialmente en las frenadas fuertes y en las curvas más cerradas del circuito.

Serna tuvo que vigilar los retrovisores prácticamente durante toda la prueba. Cada vuelta suponía un nuevo desafío: mantener una trazada limpia, evitar errores y colocar el coche en el lugar adecuado para impedir que su rival encontrase un hueco por el que adelantarle.

La situación era especialmente delicada porque el MINI necesitaba aprovechar su capacidad de giro para compensar la velocidad que perdía en las rectas. El comportamiento más nervioso de la parte trasera ayudaba a colocar el coche en las curvas, pero también obligaba a Guillem a conducir con precisión para no perder tiempo ni cometer un error bajo presión.

En uno de los momentos de mayor tensión, ambos coches llegaron a tocarse ligeramente. El contacto no terminó con la batalla y Serna pudo mantener la posición, aunque la presión de Maurice continuó durante las vueltas siguientes.

Con aproximadamente cinco minutos todavía por delante, el piloto de Garaje 34 consiguió acercarse de nuevo y sus ataques se hicieron cada vez más constantes. La diferencia era pequeña y cualquier fallo podía resultar decisivo.

La clave estuvo en mantener la calma y defenderse sin comprometer la trazada. Serna sabía que no podía permitirse errores: necesitaba cerrar los espacios, salir bien de las curvas y obligar a su rival a buscar una oportunidad que nunca terminaba de llegar.

Finalmente, tras 20 minutos de carrera, Guillem Serna cruzó la línea de meta en tercera posición. Un podio muy trabajado, conseguido después de una carrera de máxima exigencia en la que tuvo que defender su posición hasta el final.

Un podio que demuestra el potencial del equipo

El tercer puesto en Jerez fue mucho más que un buen resultado. La carrera demostró que, incluso con una desventaja de velocidad punta, el trabajo de puesta a punto y la capacidad de adaptación del piloto podían permitir al equipo luchar con los mejores.

La configuración elegida no era sencilla de conducir. Serna necesitó tiempo para acostumbrarse a una parte trasera especialmente suelta y encontrar el equilibrio entre hacer girar el coche con rapidez y mantenerlo bajo control. La clasificación evidenció que todavía había margen para mejorar, pero la carrera confirmó que la dirección de trabajo podía dar resultados.

También fue una prueba de la importancia de aprovechar cada oportunidad en una competición tan ajustada como la Copa Racer CONFORTAUTO. El adelantamiento a Luis Maurice abrió la puerta al podio, pero conservarlo durante el resto de la carrera exigió una conducción precisa y una gran concentración.

Tras bajarse del MINI, Guillem valoró positivamente el resultado y el progreso conseguido en los circuitos, destacando el trabajo realizado para poder luchar pese a los problemas que habían condicionado el fin de semana.

La actividad en Jerez no terminaba ahí. Todavía quedaban la segunda carrera individual, disputada por su compañero Álvaro Rodríguez, y la carrera final del meeting, antes de afrontar la última prueba del campeonato en Navarra. El podio de Guillem suponía un importante impulso para el equipo y mantenía la emoción en la lucha por el campeonato.

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